Cepillo para fregar

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Si buscas un cepillo para fregar que no sea de plástico, que te dure tiempo y tiempo y que además sea bonito, el cepillo de Iris Hantverk es para ti. Es versátil y pensado para esas limpieza un poco más bastas donde es importante algo de abrasión, como alfombras, bañeras etc. Naturalmente hecho a mano!

¿Por qué nos gusta?

✓Hay cosas que una fregona no limpia. Este cepillo es versátil y multiusos, lo puedes usar para fregar todo tipo de superficies.

✓No te dejes las manos: Con fibras naturales, fuertes, resistentes pero que no estropean: mezcla de fibra de tampico.

✓Da estilo al hogar, nunca lo afea, es conveniente y decorativo.

✓Porque es de una de nuestras empresas artesanales favoritas, Iris Hantverk, que además cumple fines sociales.

  • El cepillo para fregar es un objeto tradicional y simple, como muchos de los productos de esta interesante compañía. Este cepillo el suelo o el baño, es un regreso a lo más tradicional. El mango del cepillo está hecho de madera de haya y el pelo del cepillo esta hecho de fibra de tampico. Sirve para fregar las superficies como el suelo, alfombra, bañeras etc con energía sin rallarlas gracias a las fibras naturales. Tiene una cómoda forma de S para ser más fácil de coger. Confeccionado siguiendo los métodos tradicionales de la industria de los cepillos escandinavos de los que Iris Hantverk es heredera. Te invitamos a que conozcas un poco más de la apasionante historia de esta empresa y porqué es diferente y merecedora de tu atención en nuestra página de marcas.
  • La fibra blanca, fibra mejicana, henequén, ki, sisal o fibra de tampico se extrae de las hojas de ciertas variedades de Ágave (Agave Sisalana y Agave Foreyodes) que crecen fundamentalmente en México. La hoja carnosa del Ágave se corta y se tritura, y luego sufre un proceso de batido mecánico para liberar las fibras. En las plantaciones más grandes se utilizan máquinas para el triturado y batido. Su color natural varía del verde al amarillo/blanquecino aunque a veces llega a ser negra o gris. Este material se usa mucho para hacer escobas de uso exterior, cepillos para madera, para uñas y para baño. Se puede mezclar con otros materiales tales como la fibra de palma o de el coco.
  • La mejor manera de cuidar nuestros cepillos y escobas es quitar la suciedad con tu mano, Si el pelo ha perdido su forma y está doblado, puedes mojarlo con agua templada y ponerlo derecho mientras está húmedo. Cuélgalo para secarlo. El recogedor lo puedes limpiar con un paño húmedo.
    Es oportuno poner algo de aceite a la madera de vez en cuando. Recomendamos aceite comestible o aceite de linaza y aplicarlo con un paño. Si utilizas aceite de linaza, asegúrate de escurrir y aclarar el paño para evitar que se inflame. Deja que el aceite penetre la madera antes de usar el cepillo de nuevo.
Sobre la marca

Sobre la marca

Hay historias fascinantes. Cómo algunas empresas llegan a ti y cómo se hace su producto, son toda una épica. En los libros de Iris Hantverk constan entre sus empleados 6 invidentes, que son el testimonio de su larguísima historia:
A finales del siglo XIX Suecia se fue desarrollando como sociedad industrial y la gente se mudó paulatinamente a las ciudades. Fue entonces, cuando el Dr. Axel Beskov fundó la Escuela de Manila en 1870, un taller para invidentes en Estocolmo. Inicialmente eran 9 y vivían y trabajaban en el taller, se llevaban el 75% de las ventas. En 1889 un grupo de ellos fundó un pequeño partido político, para animar a los invidentes a participar de la vida social y política, en lugar de quedarse aislados. Poco a poco organizaron a los artesanos y les ayudaron a vivir de su trabajo hasta que en 1902 se mancomunaron para comprar material para hacer cepillos y cestas, que revenderían a coste a los socios. En 1906 compraron una propiedad que convirtieron de almacén, fábrica y tienda y que fue los orígenes de Iris Hantverk.
En 2012 el estado sueco dejó de subsidiar las actividades de los invidentes tras lo que Iris Hantverk entró a pérdidas y su dueño la puso a la venta. Dos empleados de la empresa, Richard Sparrenhök y Sara Edhäll, la compraron con la visión de revivir el antiguo oficio artesanal de la confección de cepillos.
Su producto es decididamente no vegano (muchos de sus cepillos se elaboran con pelo animal) pero creemos que lo natural de sus materias primas (madera, pelo, acero) y lo artesanal y sostenible de su actividad, junto con su función social hacia los invidentes, la hace una gran candidata para nuestra selección. Eso sin mencionar la calidad, tradición e historia que caracterizan Iris Hantverk.