Rodillo de cocina para amasar

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¿Te gustan los útiles naturales en la cocina? Tener instrumentos de madera y de materiales simples es un placer, te devuelven a lo tradicional y a la cocina tranquila y paciente. Si te gusta amasar y preparar pan, postres y otras masas en casa, este es tu rodillo.

¿Por qué nos gusta?

✓Porque no vamos a andar en la cocina usando plástico. Está hecho de madera de haya.

✓Es práctico y funcional igual que se ha usado toda la vida, para todas las masas, inclusive mazapán.

✓Es uno de los clásicos de la cocina.

✓Porque es de una de nuestras empresas artesanales favoritas, Iris Hantverk, que además cumple fines sociales.

  • Este precioso rodillo de amasar de madera de haya es tal y como nuestros abuelos lo usaban. Ideal para todo tipo de masas, es uno de esos objetos que compras solamente una vez en la vida. Te invitamos a que conozcas un poco más de la apasionante historia de esta empresa y porqué es diferente y merecedora de tu atención en nuestra página de marcas.
  • Madera de haya 100%.
    La haya es un árbol europeo de gran envergadura que proporciona una madera cálida, sólida y de suave elegancia. Este árbol se utiliza mucho en servicultura porque puede crecer en ambientes muy variados, por lo que es muy abundante en plantaciones sostenibles. Todo esto hace de la madera de haya una opción perfecta, tanto en su utilidad como en su sostenibilidad, para multitud de objetos para el hogar. Los rodillos de madera de haya son un ejemplo de una solución duradera, sostenible y bella para la cocina de tu casa.
  • Es oportuno poner algo de aceite a la madera de vez en cuando. Recomendamos aceite comestible o aceite de linaza y aplicarlo con un paño. Si utilizas aceite de linaza, asegúrate de escurrir y aclarar el paño para evitar que se inflame. Deja que el aceite penetre la madera antes de usar de nuevo.
Sobre la marca

Sobre la marca

Hay historias fascinantes. Cómo algunas empresas llegan a ti y cómo se hace su producto, son toda una épica. En los libros de Iris Hantverk constan entre sus empleados 6 invidentes, que son el testimonio de su larguísima historia:
A finales del siglo XIX Suecia se fue desarrollando como sociedad industrial y la gente se mudó paulatinamente a las ciudades. Fue entonces, cuando el Dr. Axel Beskov fundó la Escuela de Manila en 1870, un taller para invidentes en Estocolmo. Inicialmente eran 9 y vivían y trabajaban en el taller, se llevaban el 75% de las ventas. En 1889 un grupo de ellos fundó un pequeño partido político, para animar a los invidentes a participar de la vida social y política, en lugar de quedarse aislados. Poco a poco organizaron a los artesanos y les ayudaron a vivir de su trabajo hasta que en 1902 se mancomunaron para comprar material para hacer cepillos y cestas, que revenderían a coste a los socios. En 1906 compraron una propiedad que convirtieron de almacén, fábrica y tienda y que fue los orígenes de Iris Hantverk.
En 2012 el estado sueco dejó de subsidiar las actividades de los invidentes tras lo que Iris Hantverk entró a pérdidas y su dueño la puso a la venta. Dos empleados de la empresa, Richard Sparrenhök y Sara Edhäll, la compraron con la visión de revivir el antiguo oficio artesanal de la confección de cepillos.
Su producto es decididamente no vegano (muchos de sus cepillos se elaboran con pelo animal) pero creemos que lo natural de sus materias primas (madera, pelo, acero) y lo artesanal y sostenible de su actividad, junto con su función social hacia los invidentes, la hace una gran candidata para nuestra selección. Eso sin mencionar la calidad, tradición e historia que caracterizan Iris Hantverk.