Soporte para el papel higiénico

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Almacenar el papel de baño es de las cosas poco atractivas que hacer en la casa. Dicho esto, se puede dar acento y detalle en cada rincón de la casa y definitivamente este soporte de madera de abedul, elegante y natural con base es de cemento mezclado con resina, no va a pasar desapercibido. Cualquiera que lo vea se dará cuenta de que te gusta cuidar los detalles, de que quieres que tu casa esté bonita, con un tacto agradable y contemporáneo. Un detalle funcional y decorativo en tu baño, perfecto para combinar con el resto de menaje de baño

¿Por qué nos gusta?

✓Porque da un toque natural con la madera de haya y la base de cemento.

✓Es decorativo y agradable, la base de cemento le da un toque muy sofisticado.

✓Es duradera, a no ser que físicamente lo dañes durará para siempre.

✓Porque es de una de nuestras empresas artesanales favoritas, Iris Hantverk, que además cumple fines sociales.

  • Este soporte para el papel higiénico, esta hecho de madera de abedul tratada con aceite. La base es de hormigón, al que se le ha añadido una pequeña cantidad de polímero. Esto la vuelve un poco elástico y moldeable, pero no blando que permita doblarla. Queda aún como piedra, pero con un tacto más agradable y cálido, haciendo el objeto en si más bonito y decorativo. No contiene ninguna sustancia dañina para el medio ambiente.
    Se moldea a mano en una pequeña fundición en las afueras de Estocolmo, con el hormigón moldeado de una masa relativamente viscosa que hace que su superficie tenga suavidades variables y pequeñas variaciones de color, dándole textura y carácter.
  • Madera de abedul y base de hormigón moldeado con resinas no dañinas.
  • Es oportuno poner algo de aceite a la madera de vez en cuando. Recomendamos aceite comestible o aceite de linaza y aplicarlo con un paño. Si utilizas aceite de linaza, asegúrate de escurrir y aclarar el paño para evitar que se inflame. Deja que el aceite penetre la madera antes de usar de nuevo.
Sobre la marca

Sobre la marca

Hay historias fascinantes. Cómo algunas empresas llegan a ti y cómo se hace su producto, son toda una épica. En los libros de Iris Hantverk constan entre sus empleados 6 invidentes, que son el testimonio de su larguísima historia:
A finales del siglo XIX Suecia se fue desarrollando como sociedad industrial y la gente se mudó paulatinamente a las ciudades. Fue entonces, cuando el Dr. Axel Beskov fundó la Escuela de Manila en 1870, un taller para invidentes en Estocolmo. Inicialmente eran 9 y vivían y trabajaban en el taller, se llevaban el 75% de las ventas. En 1889 un grupo de ellos fundó un pequeño partido político, para animar a los invidentes a participar de la vida social y política, en lugar de quedarse aislados. Poco a poco organizaron a los artesanos y les ayudaron a vivir de su trabajo hasta que en 1902 se mancomunaron para comprar material para hacer cepillos y cestas, que revenderían a coste a los socios. En 1906 compraron una propiedad que convirtieron de almacén, fábrica y tienda y que fue los orígenes de Iris Hantverk.
En 2012 el estado sueco dejó de subsidiar las actividades de los invidentes tras lo que Iris Hantverk entró a pérdidas y su dueño la puso a la venta. Dos empleados de la empresa, Richard Sparrenhök y Sara Edhäll, la compraron con la visión de revivir el antiguo oficio artesanal de la confección de cepillos.
Su producto es decididamente no vegano (muchos de sus cepillos se elaboran con pelo animal) pero creemos que lo natural de sus materias primas (madera, pelo, acero) y lo artesanal y sostenible de su actividad, junto con su función social hacia los invidentes, la hace una gran candidata para nuestra selección. Eso sin mencionar la calidad, tradición e historia que caracterizan Iris Hantverk.