Jabonera de lufa

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¿Se te ha estropeado alguna vez el jabón porque se ha quedado mojado? Si eres como nosotros, alguna vez has estropeado (o te han estropeado) el jabón o el champú sólido porque se ha quedado empapado. Es frecuente que las jaboneras no tengan ventilación o desagüe y la realidad es que los cosméticos sólidos necesitan secarse entre usos para durar. por eso te traemos esta jabonera de lufa.

¿Por qué nos gusta?

✓Porque es natural y orgánica, la lufa es un vegetal de la familia del pepino.

✓Porque no hay que mantenerlo ni limpiarlo más que con agua. Le das un chorro de vez en cuando y dejas que se seque.

✓Porque es de una de nuestras empresas artesanales favoritas, Iris Hantverk, que además cumple fines sociales.

  • Esta jabonera está hecha 100% de lufa. La lufa es un vegetal, de la familia de los pepinos y las calabazas, en este caso cultivada orgánicamente y naturalmente en España. El regado se hace con agua de lluvia o aguas recicladas, durante su producción no se utiliza ningún elemento químico, se utiliza agua termal a 43 grados para ablandar las fibras.
    Cuando se moja, se vuelve más suave y grande, luego se seca. Durará de 4 a 6 meses según lo que lo utilices.
  • Lufa 100%.
    Vegetal, de la familia de los pepinos y las calabazas, en este caso cultivada orgánicamente y naturalmente en España.
  • Para cuidar la Lufa, lo mejor es lavarla poniéndola en agua hirviendo con un poco de jabón. Eso eliminará todas las posibles bacterias y la suciedad. Aclárala y deja secar al aire libre, utiliza el asa. Si cambia de color o se vuelve muy blanda, es el momento de compostarla.
Sobre la marca

Sobre la marca

Hay historias fascinantes. Cómo algunas empresas llegan a ti y cómo se hace su producto, son toda una épica. En los libros de Iris Hantverk constan entre sus empleados 6 invidentes, que son el testimonio de su larguísima historia:
A finales del siglo XIX Suecia se fue desarrollando como sociedad industrial y la gente se mudó paulatinamente a las ciudades. Fue entonces, cuando el Dr. Axel Beskov fundó la Escuela de Manila en 1870, un taller para invidentes en Estocolmo. Inicialmente eran 9 y vivían y trabajaban en el taller, se llevaban el 75% de las ventas. En 1889 un grupo de ellos fundó un pequeño partido político, para animar a los invidentes a participar de la vida social y política, en lugar de quedarse aislados. Poco a poco organizaron a los artesanos y les ayudaron a vivir de su trabajo hasta que en 1902 se mancomunaron para comprar material para hacer cepillos y cestas, que revenderían a coste a los socios. En 1906 compraron una propiedad que convirtieron de almacén, fábrica y tienda y que fue los orígenes de Iris Hantverk.
En 2012 el estado sueco dejó de subsidiar las actividades de los invidentes tras lo que Iris Hantverk entró a pérdidas y su dueño la puso a la venta. Dos empleados de la empresa, Richard Sparrenhök y Sara Edhäll, la compraron con la visión de revivir el antiguo oficio artesanal de la confección de cepillos.
Su producto es decididamente no vegano (muchos de sus cepillos se elaboran con pelo animal) pero creemos que lo natural de sus materias primas (madera, pelo, acero) y lo artesanal y sostenible de su actividad, junto con su función social hacia los invidentes, la hace una gran candidata para nuestra selección. Eso sin mencionar la calidad, tradición e historia que caracterizan Iris Hantverk.