Los bioplásticos ¿panacea?

Los bioplásticos ¿panacea?

¿Son la alternativa al plástico que necesitamos?

Nos informamos sobre el bioplástico de caña de azúcar

La producción de plásticos es una pesadilla ecológica. No es solo que este material contamina nuestros mares y montañas. Que es casi indestructible y tarda años o siglos en degradarse. Ni que cuando lo va haciendo se convierte en microplásticos que acaban en nuestro estómago, órganos, placenta… y en el de todos los animales del planeta.

Ocurre que para fabricar los nueve billones de kilos de plástico que hemos producido, de los cuales nueve mil millones han terminado en el mar, generamos millones de toneladas de CO2 y consumimos cantidades ingentes de petróleo.

Hoy en día empezamos a tener alternativas a los plásticos derivados del petróleo, los denominados bioplásticos. A primera vista suena prometedor como solución pero, ¿es el bioplástico la solución? ¿Es un plástico de un solo uso sin las consecuencias negativas?

Hoy nos documentamos sobre el plástico de la caña de azúcar.

De los distintos tipos de bioplásticos, el más barato y frecuente es el que se elabora extrayendo azúcar bien de la caña de azúcar o bien del maíz. Este azúcar se fermenta y se produce etanol, un alcohol vegetal. Del etanol se genera etileno, un gas incoloro, que en un entorno de reacción se utiliza para producir un elemento muy similar al polietileno, que se denomina ácido poliláctico (PLA). El PLA, como mencionamos, tiene características muy parecidas al polietileno (PE), al polipropileno (PP) y al poliestireno (PS), todos derivados del petróleo.

Tiene dos ventajas en fabricación: la primera es que proviene de fuentes vegetales, que mientras crecen capturan CO2, haciendo que su huella de carbono sea prácticamente neutra, y la segunda es que se puede producir en las mismas fábricas donde se producen los plásticos derivados del petróleo, porque la maquinaria es la misma, abaratando el coste de manera significativa.

Como plástico se utiliza para film de plástico, botellas y material médico biodegradable (tornillos, placas, etc., que deben degradarse en un periodo de 6 a 12 meses). El PLA se contrae con el calor y es perfecto para empaquetar en termorretráctil. También es muy práctico para algunas aplicaciones de impresión 3D. Por otra parte, al degradarse y contraerse alta temperatura, no se puede usar en aplicaciones que estén en contacto con calor, por ejemplo tazas desechables.

Hay muchas variedades de PLA, cada una con distintas características, pero todas vienen del mismo ácido poliláctico. Una de sus ventajas fundamentales es que se degrada en el medio, aunque no es rápido. Si termina en el mar sigue un proceso como el del plástico normal, se parte en microplásticos y presenta un peligro para las especies marinas. Su proceso de degradación, sin embargo, es más rápido que el del plástico del petróleo.

¿Es el PLA tóxico?

No, el PLA en estado sólido no es tóxico. De hecho, el PLA es biodegradable y se puede usar para implantes médicos quirúrgicos. Puede ser tóxico si se inhala como vapor o líquido mientras se manufactura.

¿Cuáles serían los contras?

Fundamentalmente, los contras de este tipo de plástico están en el uso de productos alimentarios para la generación de plástico de un solo uso. El hecho de que usemos comida para producirlo cuando aún no toda la humanidad tiene suficiente alimento para comer, genera malestar.

¿Cuáles son los pros?

Aparte de los obvios (biodegradabilidad, menos o nula huella de CO2, no contaminación), sus defensores dicen que al ser de origen agrario y de cultivos muy resistentes, se puede cultivar en cualquier parte del mundo, no como el petróleo, y crear economías viables en comunidades agrarias en cualquier lugar.

¿Es compostable?

No en casa. Necesita plantas específicas que lo calienten suficientemente. La mayoría, por ahora, termina en vertederos como el plástico normal. Si tu ayuntamiento o comunidad no tiene una planta de compostaje industrial, no se podrá procesar.

La pregunta clave es ¿deberíamos utilizarlos?

Bueno, eso depende de a quién se pregunte. Los más críticos dicen que los bioplásticos hacen que suelo que se podría utilizar para cultivar comida termine utilizado para propósitos industriales.

Los expertos en medioambiente dicen que mientras no haya plantas de compostaje industrial, no tendrá un efecto significativo en el medio.

Nuestro punto de vista es que a pesar de que son más benevolentes que el plástico convencional hay que ser cuidadoso.

Nuestro consejo es que si es para fines que no sean de un solo uso puede ser recomendable utilizar bioplásticos. Eso hace que la generación de plástico sea más sostenible y menos contaminante al no utilizar petróleo. Pero si el uso va a ser de usar y tirar, por ejemplo una pajita para beber, entonces es mejor no utilizar plástico ni convencional ni de origen vegetal, puesto que la pajita no se va a descomponer en un tiempo razonable ni corto y es difícil de compostar. Con lo cual es igualmente perjudicial para el medio marino, la fauna y el medio en general. Nosotros creemos que, en general, la mejor forma de eliminar residuos es consumiendo menos, y uno de los productos que más consumimos, y menos sentido tienen en nuestra opinión, son los plásticos (derivados del petróleo o no) de un solo uso. Nos preocupa especialmente que, como ha ocurrido con el reciclaje, el término bioplástico se registre en nuestra conciencia consumidora colectiva como no perjudicial para el medio y no hagamos nada para reducir tanto la producción como el desecho de materiales fácilmente sustituible por productos reutilizables.

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