El agua, mejor del grifo
Aunque a estas alturas no creo que haya muchas personas ajenas a la amenaza medioambiental que suponen los plásticos de un solo uso, ni que sea por encontrarse sus desechos allá donde vayan, en nuestras calles, caminos, bosques, ríos y playas, sigue resultando sorprendente que las ventas de agua embotellada continúen aumentando año tras año. Basta darse un paseo por cualquier supermercado para ver la enorme oferta de botellas de agua en el pasillo correspondiente, y en los carritos de las y los clientes.
¿Es tan mala el agua del grifo?
Nuestra teoría es que la percepción general de la calidad del agua del grifo está bajo mínimos desde años, con quejas que van desde su alto contenido en cloro y otros componentes químicos potencialmente perjudiciales para la salud hasta su mal sabor, especialmente en las localidades costeras. Sin embargo, lo cierto es que estos aspectos han ido mejorando con el tiempo sin que el público en general haya cambiado su opinión, manteniendo o incluso aumentando el consumo de agua embotellada. A lo que sin duda han contribuido la dejación de las administraciones en publicitar las ventajas del agua del grifo y las excelentes operaciones de marketing de las empresas embotelladoras.
El análisis
A esta misma conclusión llega un estudio reciente realizado por el Instituto de Salud Global en Barcelona, que ha analizado y comparado el impacto en el medio ambiente y en la salud humana del consumo de agua embotellada, filtrada y del grifo para dejar claro que la opción menos recomendable es, sin lugar a dudas, la primera.
Según este estudio, si bien el agua del grifo puede contener trazas de unos compuestos químicos llamados trihalometanos, derivados del proceso de potabilización y que se han relacionado con el cáncer de vejiga, el riesgo para la salud es pequeño, especialmente si tenemos en cuenta los impactos globales del agua embotellada, cuyo impacto en el medio es 1.400 veces mayor y su coste de producción 3.500 veces mayor que el agua del grifo. La opción intermedia, el uso de filtros domésticos para el agua del grifo, reduce el posible impacto negativo en la salud mientras que no afecta significativamente al impacto en el medio.
Seamos sostenibles
Estudios aparte, no es difícil concluir que, desde un punto de vista de sostenibilidad, seguir consumiendo masivamente agua embotellada en sitios donde el agua del grifo es potable y de excelente calidad es simplemente un sinsentido. Solo hay que tener en cuenta los recursos, en materia prima y energía, que son necesarios para llevar una botella de agua desde su origen hasta nuestras casas y los residuos que supone.
Se mire por donde se mire, resulta mucho más razonable consumir de agua del grifo y usar botellas reutilizables para su transporte y almacenamiento. Y sí allí donde vives el sabor de esta agua no es tan bueno, a nosotros también nos ha pasado, o tienes dudas acerca de su contenido en trihalometanos, tienes a tu disposición una variedad de filtros caseros para resolver este inconveniente, desde sistemas complejos que proporcionan algunas empresas hasta el simple carbón activado. Por cierto, aquí tienes otro artículo donde explicamos qué es el carbón activado y cómo usarlo.
En definitiva: el agua, mejor del grifo. Los beneficios para el medio, en forma de ahorro de recursos y residuos, y para tu bolsillo son indiscutibles.