Cinco pasos para una cocina más sostenible

Cinco pasos para una cocina más sostenible

De todos los espacios de la casa, es muy posible que la cocina sea en el que más tiempo pasáis (siempre que no sea durmiendo, claro). En la cocina guardamos nuestros alimentos, los preparamos, los servimos y mayoritariamente también los consumimos. Seguramente, como nos pasa a nosotros, en la cocina también disfrutáis de un rico café o té mientras habláis de cómo ha ido el día, o lo que esperáis de él, tomáis el aperitivo con esos amigos que han venido a cenar o merendáis con los niños mientras planean sus próximos juegos y aventuras.

No es de extrañar entonces que, si os estáis planteando llevar un estilo de vida más sostenible y pensando qué cambios podéis llevar a cabo que generen más impacto en la reducción de vuestra huella en el medio, empecéis a dar estos pasos precisamente en la cocina. Debido al uso intensivo que damos a todo lo que está en ella, enseguida podréis daros cuenta de los beneficios de tener productos sostenibles en la cocina; beneficios que notaréis en vuestra salud, en el medio y también en el bolsillo.

Aquí os dejamos cinco pasos fáciles y asequibles que podéis aplicar en la cocina en cualquier momento, dejando claro también que lo más sostenible siempre es no consumir. Lo que os aconsejamos es que utilicéis todo lo que tengáis ya en casa, aunque no sea tan sostenible, antes de comprar nada nuevo. Cuando tengáis que sustituir algo que ya no funciona, se ha roto o ha llegado al final de su vida útil, podéis optar por algunas de las opciones que mencionamos a continuación.

1. Contenedores de cristal, metal y silicona.

Después de la compra, el almacenamiento de la comida es uno de los aspectos en los que más plástico se utiliza, especialmente de un solo uso. Además del desastre ecológico que ocasionan los residuos plásticos, no está muy claro el efecto que tienen estos materiales en nuestro organismo, al traspasar ciertos compuestos químicos a los alimentos con los que están en contacto. Tenemos a nuestra disposición materiales mucho más sostenibles, especialmente por su duración y también su reciclabilidad, que además son bastante más inocuos para la salud, como el cristal, el metal y la silicona.

2. Envoltorios de algodón encerado.

Los envoltorios convencionales para conservar alimentos, como el papel film, son un ejemplo de plástico de un solo uso fácilmente sustituible en nuestras cocinas. Para conservar trozos de fruta o verdura podemos usar contenedores pequeños, bolsas de silicona o envoltorios de algodón encerado. Estos últimos nos servirán también para cubrir platos, boles o fuentes con restos de comida y son, en nuestra opinión, uno de los mejores productos a introducir en nuestra cocina, por su versatilidad y facilidad de uso y limpieza, ¡hasta son "recargables"!

Si tenéis dudas acerca de cómo usarlos, tenemos otro artículo en el blog que os lo explica.

3. Estropajo sostenible y cepillo para fregar.

Sin duda, otra buena parte de lo que hacemos en la cocina está relacionada con la limpieza, en concreto con el lavado de la vajilla. Los estropajos convencionales están fabricados a partir de plástico, y tienen una duración relativamente reducida, por lo que con esta actividad diaria estamos lanzando al medio contaminantes sin prácticamente darnos cuenta, con cada uso y cuando los tiramos porque ya se han estropeado. Por suerte, cada vez disponemos de más oferta de opciones sostenibles, con estropajos de lufa, fibra de coco o incluso tela completamente biodegradables o compostables y cepillos para fregar de materiales naturales y también biodegradables. En nuestra experiencia, no hacen el trabajo más apetecible, pero sí más agradable y satisfactorio.

4. Lavavajillas biodegradable.

Igual que en el caso de los estropajos, los líquidos lavavajillas habituales, que también se usan a diario, no son la mejor opción desde el punto medioambiental, ni de salud. Cada día dejamos ir por el desagüe una buena cantidad de compuestos químicos que acaban en nuestros ríos y mares, afectándolos de manera perniciosa. Existen, en cambio, opciones biodegradables que hacen su trabajo igual de bien mientras cuidan de nosotros y el planeta, que van desde una barra de jabón multiusos a pastillas para el lavavajillas, pasando por el líquido de fregar a mano. Si, además, lo podéis comprar a granel seréis aún más sostenibles.

5. Bayetas y trapos sin microplásticos.

Otro producto de un solo uso que abunda en nuestras cocinas es el papel. Al menos no es plástico, pero no tiene mucho sentido gastar recursos valiosos para una vida tan corta como la del papel de cocina y por eso os aconsejamos el uso de bayetas de celulosa reutilizables que hacen el mismo trabajo, con igual efectividad y que, tras su paso por la lavadora o el lavavajillas, están listas para un nuevo uso. Por otro lado, también recomendamos sustituir los trapos de microfibras, que liberan microplásticos en cada uso y lavado, por otros de materiales naturales, como el algodón o el lino.

Estos son cinco sencillos cambios al alcance de cualquier cocina y que seguro os pueden ayudar a mantener hábitos más saludables y sostenibles. Como siempre decimos, cualquier paso en el camino a la sostenibilidad, por pequeño que sea, cuenta y marca una diferencia; nuestro consejo es empezar por lo que os resulte más fácil y adecuado a vuestras circunstancias y modo de vida, y enseguida veréis los beneficios.

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