¿Qué es el carbón activo para filtrar agua?

¿Qué es el carbón activo para filtrar agua?

El carbón activo o activado es usado desde hace siglos como material filtrante y purificador del agua y también del aire. El carbón se “activa” mediante un proceso que consigue aumentar considerablemente su porosidad, de forma que se favorece la retención de las partículas contenidas en lo que se pretende purificar. Estas partículas o sustancias se depositan en los poros del carbón mediante una reacción química, por lo que deberán ser reactivas con el carbono. Esto quiere decir que no todos los elementos tóxicos o impuros en el agua van a ser eliminados, pero se ha demostrado que sí es efectivo con el cloro y compuestos orgánicos, suprimiendo olores y sabores del agua. Es importante añadir que el carbón activo no potabiliza el agua.

¿De dónde viene?

El binchotan es un tipo de carbón activo usado tradicionalmente en Japón desde el siglo XVII. Sus orígenes no son del todo claros, pero algunas fuentes apuntan a que el carbón binchotan, o carbón blanco, empezó a producirse en el periodo Edo por un artesano carbonero llamado Bichu-ya en Tanabe, en la provincia de Wakayama.

¿Cómo se hace?

Su proceso de fabricación consiste en colocar la madera, habitualmente de roble aunque últimamente se utilizan otras variedades de madera, como el bambú, se quema en un horno a baja temperatura, alrededor de los 240 ºC, durante 120 horas y, hacia el final del proceso, se eleva la temperatura a unos 1.000 ºC para volver el carbón incandescente. Tras esto, se saca el carbón del horno y se recubre rápidamente con un polvo hecho de tierra, arena y ceniza, que es lo que le da al binchotan su tono blanquecino. La subida rápida de temperatura junto con el subsiguiente descenso también rápido, quema la corteza y deja una superficie suave y dura.

¿Cómo funciona?

Igual que los otros tipos de carbón activados, el binchotan tiene una superficie muy porosa con multitud de cavidades en múltiples direcciones; un solo gramo de carbón tiene una superficie aproximada de 500m2. Además de atraer los iones de los contaminantes a su superficie, donde se retienen, también es capaz de liberar minerales como el calcio, hierro y magnesio en el agua, lo que mejora su sabor y aporta beneficios en términos de salubridad.

Su capacidad de filtrado depende de su tamaño, de la extensión de superficie interna donde queden depositadas las impurezas. Una rama pequeña como las que se comercializan habitualmente para botellas puede filtrar alrededor de un litro diario durante unos tres meses. Pasado ese tiempo todos sus poros se habrán colmado con las partículas del agua retenidas y puede ser “recargado”: basta con hervirlo durante unos diez minutos para eliminar las impurezas, dejarlo secar al sol y el binchotan estará listo para seguir filtrando. Cuando deje definitivamente de funcionar se puede compostar o usar directamente como abono para tus plantas.

¿Cómo lo uso?

Para usarlo no tienes más que introducirlo en una botella o jarra y llenarla de agua. Idealmente, habría que dejarlo en el agua durante una noche para que se complete el proceso de filtrado, pero al cabo de una hora ya podrás notar la diferencia.

El binchotan puede romperse, aunque seguirá siendo igual de efectivo, e incluso llegar a desprender pequeñas partículas de carbón. Su ingestión con el agua es completamente segura, ten en cuenta que el carbón activo incluso se prescribe en tabletas por motivos médicos para tratar diarrea, indigestión y gases.

Por su origen completamente natural y su proceso de activación sin ningún aditivo químico, el binchotan es una solución perfecta y sostenible para beber un agua más pura, rica y saludable. Di adiós al mal sabor en el agua y al agua embotellada.

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